Las detenciones ilegales, encarcelamientos por varios delitos con pruebas sembradas, vigilancia, levantamiento de perfiles y la utilización de listas negras de luchadores sociales, son solo apenas algunas de las estrategias del gobierno para detener las protestas contra el fraude electoral en El Progreso, Yoro. A pesar de esa cadena de atropellos miles de personas se resisten a dejar que la ilegalidad ahogue la defensa de la democracia y los derechos humanos.

El conflicto actual que se vive en Honduras trasciende el tema electoral. En los barrios, en las colonias, en las marchas o en cada una de los centenares de tomas, lo que se palpa es una clara indignación en contra de la élite política-empresarial corrupta del país. Es decir, el origen de la revuelta social que existe hoy en día en el país, no parte de manera exclusiva de un conteo amañado de votos, sino del hartazgo y de la indignación de la población en contra de la corrupción, señaló el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia, MADJ en una carta pública enviada al presidente del Consejo Hondureños de la Empresa Privada, COHEP, este 22 de diciembre de 2017.

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El Tribunal Supremo Electoral, TSE, desconoció las observaciones  internacionales que habían recomendado no declarar ganador de las elecciones generales en Honduras mientras no se despejaran todas las dudas en relación al fraude electoral, pero este organismo no le importó las consecuencias y en una cadena nacional declaró a Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, mientras la Alianza Opositora contra la Dictadura convocó a las calles de forma indefinida al pueblo para rechazar el fraude, este  mismo 17 de diciembre de 2017.

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Más de 20 días suman de protestas populares en los cuales la tensión política del país aumenta. Mientras la Alianza de Oposición permanece en las calles exigiéndole al Tribunal Supremo Electoral, TSE,  transparencia en el proceso.

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Cuando intentaban persuadir a policías que detuvieran la represión contra miles de manifestantes la noche del 29 de noviembre, los defensores de derechos humanos Henry Rodríguez, de ACI-Participa y Kevhin Ramos, de ASOPODEHU, fueron golpeados con los cascos e insultados, a pesar que portaban carnets y chalecos de sus respectivas organizaciones.

El retardo con que el Tribunal Supremo Electoral,(TSE),está asumiendo su rol en las elecciones generales en el país   pone en riesgo la débil democracia hondureña porque en las últimas horas de forma misteriosa el Presidente de la República, Juan Orlando Hernández, ha superado la ventaja de 93 mil 975 votos que en el primer y único reporte habían anunciado las autoridades  a favor de Salvador Nasralla, candidato de la oposición.

Con bala viva, bombas lacrimógenas y tanquetas con químicos fueron reprimidos miles de hondureños y hondureñas en las instalaciones del Instituto de Formación Profesional,(INFOP), en la capital hondureña que protestaban por el fraude electoral contra la Alianza de Oposición contra la Dictadura, la noche del 29 de noviembre.

Para quienes se han especializado en fraudes electorales en Honduras el hacerlo no es nada difícil. Cuando se tienen todas las herramientas de un Estado corrupto para hacerlo solo es cuestión de tiempo.