Terror para las defensoras que viven en colonias marginadas

Lunes, 19 Septiembre 2016 20:09 Written by  Published in Contexto Read 1249 times

En menos de dos semanas fueron asesinadas dos defensoras de los derechos de las mujeres, en la colonia Ramón Amaya Amador, de Comayagüela, Honduras.

Las víctimas son Estefany Suyapa Quintanilla de 14 años, asesinada el 05 de septiembre por dos sujetos a bordo de una motocicleta marca Génesis de color blanco, quienes llegaron al lugar y le dispararon repetidas veces en la cara.

También Rosa Matute de 45 años, asesinada el 09 de septiembre, por individuos desconocidos que ingresaron en su casa de habitación, infiriéndole varios disparos.

“Nosotras las mujeres estamos entre esos dos bandos”. En las últimas dos semanas en esa zona ha habido seis masacres en donde perdieron la vida más de trece hondureños y hondureñas, declararon  a un medio de comunicación.

Antesala

Estos hechos sucedieron en la antesala de la celebración de los 25 años de fundación de la colonia  “Ramón Amaya”, donde las mujeres del colectivo al cual pertenecían ambas víctimas se preparaban para la festividad.

La comunidad es resultado de una recuperación de tierras que realizaron hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas en 1993. Para el 26 de este mes pensaban conmemorar un aniversario más, el que se vio manchado por la sangre derramada de Quintanilla y Matute, quienes eran muy activas.

Para poder echar raíces en los terrenos sufrieron alrededor de ocho desalojos violentos, logrando con ello edificar sus casas y construir una comunidad tranquila y en paz. Todo cambio en el momento que la inseguridad se enraizó en esas colonias. La solidaridad y tranquilidad quedó en el pasado, en sus inicios los habitantes fueron apoyados por la iglesia católica, “tenían sueños de tener un techo donde vivir con sus familias”.

“Zonas Marginales” se les llama a las colonias situadas en los linderos del famoso “Anillo Periférico”,  allí las mujeres y niñas se encuentran en un grado de “total indefensión”, sumergidas en “una condición de terror”, tanto que tienen “miedo de decir lo que les pasa, por temor a las represalias o perder sus vidas”.

Entre dos flancos

Las mujeres de esos lugares se encuentran en “constante terror”, ésto después del “Huracán Mitch” que trajo consigo la migración de personas ajenas a las colonias establecidas, especialmente las muy temidas “maras”, por ende, crecieron las comunidades pero también surgieron nuevos problemas que se les salieron de las manos a los habitantes.

Al crecimiento de las estructuras de los grupos denominados “antisociales” se suman otros actores que agravan los problemas de inseguridad, aparecieron en el escenario “las barras”, luego el “narcotráfico” y para rematar “algunos uniformados están coludidos con los últimos mencionados anteriormente”.

Desafortunadamente el semillero que encontraron estas organizaciones  ha sido “la juventud barrial”, en el sentido, que los obligan a contribuir a su causa, para ser transportadores, mulas o punteros; “las y los que no quieren colaborar, son obligados o simplemente…”.

Políticamente les quieren cambiar el imaginario del papel de la Policía Nacional “Servir y Proteger” a las poblaciones, lastimosamente se convirtieron en parte del problema sumergiendo a las comunidades en la más “grande indefensión de la historia”, ¿quién les podrá ayudar”, ¿a quién acudir”, claman a gritos las mujeres bañadas en llanto alrededor de los féretros de las defensoras Quintanilla y Matute, dos mujeres que se comprometieron en la defensa de los derechos de otras mujeres.

Situación de niñas, niños y jóvenes

El Estado no garantiza los derechos de niñas, niños y jóvenes,  ya que no evitan la utilización de las y los pequeños por el “crimen organizado” y menos de las personas que se denominan defensoras en sus comunidades.

Considerando que en los últimos cuatro años más de 18 mil jóvenes, niñas y niños han sido asesinados en el país, El periodismo necesita inversión según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH).

Las estadísticas señalan que el 98.3 por ciento, lo que representa 17 mil 882 oscilan las edades entre 12 y 30 años, en tanto que el 1.7 por ciento que resta tenía entre o y 11 años.

Igualmente, del 2010 al 2014 unos 936 estudiantes perdieron la vida de forma violenta, el 53por ciento eran  de educación media, 14 por ciento  universitarios y el 10 por ciento niñas y niños del nivel primario.

Entonces las personas que viven en la colonia Ramón Amaya Amador y alrededores, cuestionan por qué las fuerzas de seguridad que ha creado el gobierno “supuestamente para protegernos, no evitó la muerte de nuestras compañeras”.

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