“Brexit”: la crónica de una muerte no anunciada

Jueves, 21 Julio 2016 10:38 Written by  Published in Editorial Read 969 times
“Brexit”: la crónica de una muerte no anunciada Foto: www.merca20.com

Imagínense un proyecto para América Latina en el cual se asegure la paz, la movilidad social y la seguridad para todos sus ciudadanos, sin distinción de raza ni credo. Imagínense una universidad federal bilingüe, de calidad, acogiendo a estudiantes y profesores desde el Sur del Río Grande hasta la Patagonia. Imagínense una generación de jóvenes que, como parte de su experiencia universitaria, estudia por lo menos un año en un país vecino.

 gustavo brexit

Gustavo Hernández

Por : Gustavo Hernández*

[This was a working-class revolt, but it is not a working-class victory. That’s the tragedy here]

[El dilema es terriblemente complejo, pero fácil de resumir: la UE es un club que permite el acceso a un mercado único a cambio de respetar la libre circulación de personas]

Imagínense un programa de apoyo a la nutrición infantil cuyo objetivo prioritario es la erradicación del hambre. Imagínense el despliegue de “fondos solidarios” de apoyo a regiones menos “desarrolladas”, con el objetivo de decidir qué espacios son más aptos para la actividad industrial, turística, agrícola y agro- turística. Imagínense la cooperación de varias regiones transnacionales contiguas, a través de redes de energías renovables (la prioridad sería el mercado local; los excedentes podrían importarse). Imagínense, en suma, un Tratado fundacional cuyos principios reafirmen la igualdad, la democracia representativa, la promoción de la democracia participativa y deliberativa, y la representación ideológica a través de partidos políticos a escala continental, bajo el principio de transparencia.

Para muchos, este sueño ha llegado a su fin hace unos escasos días, con el anuncio del retiro “irrevocable” de Inglaterra como parte integrante de la Unión Europea. Los eventos alrededor del “Brexit” se vienen sucediendo de manera extraordinariamente rápida, y algo sorpresivamente. El 23 de Junio, en un referéndum organizado por el gobierno conservador de turno en el Reino Unido, el 51.9% de votantes optó por salir de la Unión Europea.

El 24 de Junio el primer ministro británico, David Cameron, anuncia su retiro como primer ministro para octubre. El 28 de Junio, en una reunión de emergencia con el resto de los 27 miembros de la Unión Europea, David Cameron niega que el Reino Unido haya colapsado "política, monetaria, constitucional y económicamente ", después de lo que sería su última Cumbre con los líderes de la Unión Europea. Casi de manera simultánea, la noche del 28 de Junio, la primera ministra escocesa anuncia que “defenderá el lugar de Escocia en la Unión Europea después del Brexit”. Si Escocia declara su independencia del Reino Unido para permanecer en la UE, podría postular para ser un "Estado sucesor" en la Unión Europea.

A pesar de la polvareda levantada en los últimos días–le sigue una cadena de sucesos como la virtual renuncia del segundo líder de los Conservadores británicos y el empuje de partidos xenófobos y antieuropeos que piden más referéndums en toda Europa- lo cierto es que el sueño europeo de paz, prosperidad y seguridad ya andaba herido de muerte desde hace mucho tiempo. Pocos analistas vienen siendo enfáticos en este asunto.

Primero, el referéndum de la semana pasada nunca fue un referéndum sobre la Unión Europea: se trata de un referéndum sobre el actual orden global y las denominadas Áreas de Libre Comercio. Segundo, el referéndum británico ha creado una grieta enorme no solo en un eximperio colonial sino también en el orden internacional construido cuidadosamente por los líderes estadounidenses y europeos desde la Segunda Guerra Mundial. Y tercero,  pero no menos importante, el Brexit ha sido un voto de protesta contra la burocracia europea de Bruselas– y no necesariamente contra Europa. Aunque la gota que derramó el vaso fuera el desacuerdo entre facciones rivales de un gobierno de derecha que todavía se está desgarrando en un Estado-Nación, el Brexit marca el hito de la necesidad de un nuevo tipo de globalización, una globalización diferente -y muy superior- al status quo que fue rechazado en las urnas recientemente.

Inesperadamente, para muchos, el único medio por el cual el electorado ha expresado su descontento fue el voto “anti-establishment”. Vale decirlo, con la ayuda de una prensa bastante sensacionalista, y desde el momento en que los líderes europeos dejaron al gran poder transaccional de unos pocos cuantos velar secretamente el interés del 99%, el “Brexit” ganó porque muchos votantes identificaron a esta Unión Europea con la irracionalidad y el autoritarismo- los arreglos institucionales venerados por la tradición se venían desgarrando, y se desvanecían en un mundo cada vez más ancho y ajeno… A pesar de que los mercados probablemente se “tranquilizarán” en la brevedad y las negociaciones se reconduzcan hacia alguna forma de acceso al mercado único a cambio de la libre circulación de personas, la democracia ha sido la flamante ausente en el actual proyecto europeo. Resulta por ello cómico, y trágico a la vez, ver en este momento al mismo “establishment” que azuzó tan propagandísticamente los miedos asociados tanto al “Grexit” como el “Brexit” proclamándose hoy como defensor del sueño democrático.

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Gustavo Hernández*

Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Texas en Austin. Se ha desempeñado en Bruselas como coordinador de la Red Unión Europea-Comunidad Andina de Naciones,  y como Representante ante la Unión Europea de la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo.

Last modified on Jueves, 21 Julio 2016 11:09